4 de marzo de 2017

Anti consejos para preparar el equipaje

Siempre que me cruzo con alguna nota/post del estilo "Consejos para hacer la valija de manera eficiente", la leo. Rara vez encuentro consejos realmente útiles, y sí una sarta de ridiculeces y cosas poco prácticas; o, al menos, que nada tienen que ver con la manera en la que yo viajo.

Ha aquí algunos ejemplos:

1. "Lleva ropa vieja que puedas tirar durante el viaje. Así el equipaje será más ligero y tendrás espacio para guardar las cosas nuevas que compres"
Dale, voy a quedar fantástica yendo al Victoria & Albert a ver una exposición con esa remera toda chota y estirada, y la jogineta de los domingos... en un caso extremo, puedo llegar a ir al almacén con alguna prendita no muy primorosa, pero de viaje? NI MUERTA.
Qué hago (o trato de hacer) yo: llevo ropa combinable entre sí, que me guste y me quede cómoda. Ayuda armar los outfits con anticipación, un poco para no llevarse tanta ropa al pedo, y otro poco para no darte cuenta a 12.000 km de tu casa de que el único corpiño que va con ese vestido que te llevaste de viaje te lo dejaste olvidado en el cajón :P

2. "¿Te has olvidado de la pasta y el cepillo de dientes, el peine y el desodorante? Pregunta en la recepción del hotel. Siempre tienen muestras pequeñas disponibles".
Si te has olvidado la pasta, el cepillo de dientes y el desodorante, querido amigo, eres un sucio. Y si las pides en el hotel en vez de ir a comprarlas inmediatamente, eres un canuto.
Qué hago yo: llevo mis propios toiletries. Díganme maniática, pero el shampoo de hotel es horrendo, y el jabón también, y además yo uso jabón neutro. Y desodorante Dove de tapa gris, los otros me abandonan (?). Y una larga lista de cremas y demás cosméticos. Sepan que siempre que me voy de vacaciones, viajo con una piedra china y una crema para los pies. Además, mi problema con el equipaje es siempre a la vuelta, no a la ida. Así que me llevo todos los cosméticos que quiero y necesito, a veces en frascos más pequeños; y sí, me llevo un jabón Véritas amarillito, supérenlo. Total, eso mayormente se queda en destino. A excepción del protector solar y la crema para la cara, todo lo que me sobra se queda de vacaciones infinitas.

3. "Aprovecha los espacios vacíos de la maleta. Enrolla la ropa, en lugar de doblarla. Mete los calcetines, la ropa interior y los accesorios dentro de los zapatos."
Lo único que logra enrollar la ropa en vez de doblarla es arrugarla toda, en mi experiencia. Y nunca jamás me verán meter un calzón adentro de una zapatilla, por el amor de Thor!
Qué hago yo: lo que siempre hago, Pinkie: ordeno a la perfección y todo queda fantástico sin andar enrollando ese vestido strapless que CÓMO MIERDA SE ENROLLA UN VESTIDO STRAPLESS??

4. "Haz un equipaje ligero. Si puedes arreglártelas con equipaje de cabina, hazlo. Intenta llevar la mitad de las cosas que necesitas y el doble de dinero". 
En el equipaje de cabina no puedo llevar todos los cosméticos que necesito. Ni siquiera un desodorante! Mirá si después tengo que andar pidiendo uno en la recepción del hotel! Y lo de "llevar la mitad de las cosas que necesitas" es directamente idiota. En vez de salir a conocer y a pasear, tenés que ir a comprarte medias y una remera. Y un desodorante. NO.
Qué hago yo: valija para despachar, carry on y cartera. Y así he subido y bajado escaleras del Tube, señores. No pasa nada. Fundamental que las valijas tengan 4 rueditas, tho. Se llevan solas.

5. "Lleva puesto en el viaje lo que más ocupe en la maleta, como las botas o borceguíes." 
Obvio, con lo cómodo que es volar 12 hs con botas! Por no hablar de los controles del aeropuerto. (Creo innecesario aclarar que no me verán jamás de los jamases usando borceguíes, ni nada que se le parezca - ejem, horrorosos Doctor Marteens -).
Qué hago yo: calzas y zapatillas, musculosa de modal larguita, otra remera o musculosa más suelta arriba, y una camperita tipo hoodie. Una pashmina, porque tengo garganta de outlet. Y este año llevaré seguramente mi campera ultraliviana, que se guarda en una bolsita y funciona como almohadita de viaje también. En destinos de playa, me llevo una mini de jean y ojotas en el carry on, y me cambio en el aeropuerto, porque CALOR.

En fin, uno siempre tiene las mejores intenciones, pero a veces empacamos para el orto. Igualmente, para este año, yo ya tomé mis precauciones...

12 de octubre de 2016

Carta a Lucía del Futuro

En agosto de este año me fui de vacaciones a Londres. No pienso escribir el relato de mis aventuras allá porque PAJA, pero si son ustedes gente curiosa, en este link pueden ver una extensa selección de fotos del viaje. 

Sí les contaré que la ciudad me voló la cabeza a tal nivel que, aún antes de volver a casa, ya había decidido que mis próximas vacaciones las volveré a pasar allá (y por favor, no empiecen con "Pero otra vez al mismo lado? Con tanto que hay para conocer! Y qué vas a hacer tanto tiempo en Londres???" porque ya estoy medio cansada de escucharlo, y de revolear los ojos hasta el infinito cada vez que alguien me lo dice. Mis vacaciones, mi vida, mi plata, mi decisión. Sí? Joya. Sigamos).

Pese a que todos los años me prometo que voy a empacar de manera eficiente, y pese a que sigo el blog de Alejandrita a ver si me inspiro un poco, siempre me llevo una valija llena de cosas que no uso. Porque me pasa que, de un año a otro, me olvido de lo que sucedió en el último viaje, y me da cosa estar llevándome poca ropa, en fin... así que, aprovechando que todavía tenía todo bien fresquito, y que el año que viene me voy a ir al mismo lugar de viaje, me auto-escribí una carta, que será impresa y dejada adentro de la valija; y así, cuando me disponga a llenarla de pelotudeces, tal vez me frene y no lo haga. Tal vez. No puedo asegurar nada. 

He aquí su texto. Tengan en cuenta que a veces me pinta usar el royal we para referirme a mi persona xD


Estimada Lucía del Futuro:

hace una semana volvimos de las maravillosas vacaciones en LondonBaby, y ya estamos planeando volver el año que viene, por lo cual considero pertinente hacerte llegar este mensaje que te será útil para cuando estés armando la valija. Ya sabés lo que la pelotuda de Lucía del Pasado hizo: se llevó una cantidad ridícula de ropa y demás, que luego tuvo que cargar, y que encima le complicó traer cosas desde allá (a ver, no es que no nos trajimos nada, claro. Pero nos podríamos haber traído más, de contar con el espacio necesario).
Así que, para no repetir burradas, vamos a repasar unos puntos (y te conozco, mascarita; sé que llegado el momento de empacar dudarás de estas cosas que te estoy diciendo, y querrás llevar uno y mil "por las dudas", y cualquier cantidad de remeras te parecerá insuficiente. TRUST ME. DON'T.)
1. Está bien llevar ropa para un clima variable, aunque viajemos en verano; eso ya lo aprendimos en Paris, y por las malas. Ahora bien, llevarse cuatro pares de leggins y dos pares más de medias de lycra es de imbécil. Uno, porque no las vas a usar todas, y dos, porque llegado el rarísimo caso de que necesites TANTA cantidad, lavás, o te comprás allá. Un par de leggins sin pie, y un par con pie, más que suficiente.
2. Las remeras. Oh dior, la puta costumbre que tenemos de llevarnos dos remeras para cada día... no lo hagas. Ni siquiera UNA por día es necesaria, si te estás llevando vestidos, genia. Además, again, te vas a comprar allá. H&M y Uniqlo te proveerán.
3. La ropa que no usás acá (o que usás poco, o que sos reticente a usar), menos que menos la vas a usar de viaje. Vas a querer usar sólo lo que sabés que te queda bien, cómodo, que te gusta y que sale lindo en las fotos xD
4. La respuesta a la pregunta "Me estaré llevando poca ropa?" es NO. No Lulaina. De hecho, te estás llevando demasiada. Dejá de agregar pelotudeces.
5. Nunca, nunca jamás, va a suceder que vuelvas TODAS las noches a cambiarte para volver a salir. De hecho, raramente volverás. Llevarse un outfit para cada día es medio de mamerta, pero llevarse uno para cada noche es de pelotuda olímpica.
6. Snacks: sólo una barrita de cereal para el vuelo. Allá hay snacks, y son más ricos que acá. Stevia? 4 sobrecitos, tope. No te hagas, ya sabés que tomás más Gin & T que té...
7. Maquillaje: no sé por qué insistís en llevarte sombras; no las usás acá, menos las usarás de vacaciones. Corrector de ojeras, BB cream y máscara de pestañas es TODO lo que necesitás. No, el gloss tampoco. LEAVE IT.
8. Ésta es polémica, pero dejá la cámara de fotos, el celu es suficiente. Y el cuaderno de viaje, que jamás usás. Para algo existe Evernote. Y las libretitas. Comprate una allá. Y las pulseras. No lleves pulseras.
9. Llevar muchas bolsitas ziploc. Like, 30/40. Y bubblewrap.


Pueden acotar, hacer sugerencias, y también burlarse de mi nula capacidad de empacar de manera eficiente, porque lo merezco.



5 de agosto de 2016

Gotta catch 'em all

Desde hace un par de días, Pokemon Go está disponible en Argentina. Fah, boluda, te despachaste con una primicia, eh... bueno, no sabía de qué otra manera empezar este post.

No creo que esto sorprenda a nadie, pero yo me lo instalé, y ahí estoy, con unos cuantos pokemones en mi haber, y encima la empresa donde trabajo tiene un mural pintado en la puerta que resultó ser una pokeparada. Qué simpático y conveniente. 

Pero el objetivo de estas breves líneas es llamar a la reflexión sobre lo siguiente: 

Por qué la gente es tan chota e intolerante con pelotudeces que EN NADA les afectan?

Veinte millones de posts, tweets y comentarios destacando lo pelotudos que son (somos) los que andamos por ahí atrapando pseudo animalitos virtuales. "La vida real no es el Pokemon, es abrazar a tu familia y a tu perro". WHAT? Pero qué te pensás, pedazo de pelotudo? Que voy a dejar de hablarle a mi vieja porque estoy ocupada revoleando pokebolas? "Si tenés 40 disfrutalos. La generación que tendrá que pagar tu jubilación está cazando pokemon"; a ver, fiera, yo tengo 35, cazo pokemon y aporto a dos cajas jubilatorias: la del Estado y la de contadores. Si alguien está haciendo cajeta el sistema previsional, no soy yo buscando desesperadamente un Pikachu, es este gobierno de mierda que tenemos, en cualquier caso.

Soy una adulta completamente responsable y funcional. Me levanto todos los días para ir a trabajar, cumplo mis obligaciones, pago mi alquiler, expensas y servicios varios, tengo familia y amigos a los que veo todo lo seguido que puedo y creo, en líneas generales, que no soy perjudicial para la sociedad, ni un desperdicio de oxígeno para el planeta. Y no creo que el hecho de que me divierta jugar un rato con el Pokemon Go me convierta en una pelotuda.

"Get a life", dicho por gente que gasta su tiempo en hacer memes y cartelitos para postear en Facebook sobre la falta de vida que tiene la gente que juega al Pokemon...

Te parece una pelotudez el Pokemon? NO TE LO BAJES Y NO JUEGUES. Simplísimo.

Vivan y dejen vivir, señores.

3 de agosto de 2016

La mala educación

Holaquétal, no, no abandoné el blogging, sólo colgué. Mucho. Y hoy vuelvo, como no podía ser de otra manera, para quejarme de algo. Ahí va:

Hoy me tomé el micro al salir del trabajo; se fue llenando bastante, y en un momento, sube una chica con un bebé en brazos. Por supuesto, me paro y le dejo el asiento, cuestión que me costó unos segundos porque venía yo con unos tacos altísimos, para variar, y con bolsas en la mano. Antes de sentarse, la chica a la que yo le había cedido el asiento, se lo cede a su vez a otra chica con otro bebé más pequeño, y dos niños más que la estaban volviendo loca. Esta última dijo "Uff, no no, dejá, sentate vos... bueno, está bien, igual alguien te tiene que dar el asiento", con cara de ojete y mucho énfasis en el "tiene que", y se sentó. 

Alguna de las dos me dijo "Gracias"?

No.

Sí, es obvio que cuando una persona con un bebé (o mayor, o lastimada) se sube al micro, uno "le tiene" que dar el asiento. No hay ninguna ley que así lo diga, que yo sepa, pero es una cuestión de sentido común, educación y decencia. Pero también debería ser obvio que la persona a la que le ceden un asiento, debería agradecer. Estoy hablando de un simple "Gracias", nada más. Una cuestión, también, de sentido común, educación y decencia.

Tener un pibe (o dos, o tres, o un yeso, o ser viejo) no te exime del deber de ser una persona educada.

Me quedé con las ganas de decirle algo, pero no quería llegar con el aura (más) alterada a masajes. 

Qué lleno de gente de mierda que está el mundo.

11 de enero de 2016

Bowie

Mi primera reacción fue una total y absoluta negación. "No puede ser", le dije a mi hermana, que me daba la noticia de la muerte de Bowie. Se lo dije convencida, como si negarlo con la suficiente firmeza fuera suficiente para hacer que no fuera cierto. "Hace tres días salió su disco nuevo", agregué, como para explicarle que, simplemente, era imposible.

Pero era cierto. 

Leí un montón de notas sobre él, y leí cosas que gente que no es periodista, simplemente admiradora, escribió al respecto. Yo no soy (ni fui, ni seré) muy elocuente, o muy capaz de expresar lo que pienso/ siento. Me embrollo, doy vueltas y no termino diciendo ni la mitad de lo que quería. Pero necesitaba escribir algo. Párrafos inconexos, qué sé yo.

Ya dije hasta el hartazgo, incluso en este mismo blog, que probablemente Bowie me cagó la vida amorosa para siempre, gracias a Jareth, the Goblin King. Pocas cosas tuvieron un impacto tan grande en mí como Laberinto.
En pocos meses voy a ser madrina. Es una nena, pero cuando aún no se sabía, mi amiga (la futura madre), me dijo que entre los nombres de varón estaban barajando Tobías. Inmediatamente pensé "Toby! Como en Laberinto!" y me puse a buscar por toda internet onesies rayados rojos y blancos...

Cuando me mudé de la casa de mis viejos, vine a mi depto (por ese entonces casi vacío), con la notebook para escuchar música. Y recuerdo haber puesto Changes, y haber bailado y cantado sola en el medio del living, feliz.

Hace poco salí al balcón a ver el atardecer. Era uno de esos atardeceres rojos, una maravilla. Justo sonaba Where are we now. El momento era tan perfecto que me emocioné hasta las lágrimas.

Creo que eso es todo lo que soy capaz de redactar.

Qué tristeza enorme.
Adiós, David. Pero gracias por dejarnos tu arte.


15 de diciembre de 2015

Morrissey @Teatro Ópera

A.K.A. "Una de las mejores noches de mi vida".

El pasado miércoles 9 de diciembre fui a ver al señor Steven Patrick Morrissey (a quién, no es ninguna novedad, amo con locura cuasi adolescente) al Teatro Ópera, en Buenos Aires. Tenía toda la intención de escribir este post el mismo día al llegar del show, o al día siguiente, pero la catarata de emociones era tal que no me salía una redacción medianamente coherente.

Por empezar, lo vi entrando al teatro, y me pasó a, no sé, un metro como mucho! Taquicardia. Temblor de manos. Fue surreal.

Hola, hermoso señor.

Después de una espera que se hizo bastante larga, y en mi muy buena ubicación de la fila 8, a las 21.30 salió ÉL, y ya de entrada sacó las big guns: los dos primeros temas fueron Suedehead y Alma matters. Overkill. Su voz, perfecta.

Cómo no amarlo. Mírenlo.

Siguió con Speedway (tema que no puedo dejar de cantar mentalmente desde hace una semana), que incluyó rotación de puestos de toda la banda, con Moz en panderetas.


El setlist siguió con Ganglord, Kiss me a lot (bueno, vení) y World peace is none of your business.

Con una bandera francesa proyectada en la pantalla de fondo, cantó I'm throwing my arms around Paris y, les juro, fue más de lo que mi corazón podía soportar. Ya sabía que iba a escucharla porque la venía haciendo en todos los shows (y por los recientes atentados en Paris), pero ni aún así estaba preparada. Es uno de mis temas favoritos de Morrissey, que descubrí en un momento en el que la letra describía exactamente lo que me estaba pasando (y tres meses después, efectivamente, I threw my arms around Paris).


Siguió con How soon is now?, un delirio; First of the gang to die (las ganas locas de pararme en la butaca y saltar!), Istanbul y One of our own.

Más o menos por la mitad del show, no recuerdo exactamente en qué momento, cada uno de los músicos se presentó. Cuando le tocó el turno a Moz, lo hizo cantando "Morrissey, Morrissey, Morrissey" (y Leo García probablemente se meó encima de la emoción cuando se enteró).

Con Will & Kate de fondo, dijo unas palabras alusivas a la situación actual de UK, para rematar diciendo "The world is full of crashing bores", y cantándola, y yo muriendo porque es una de las canciones más hermosas de Moz.


Después fue el turno de Will never marry, Jack the Ripper y Oboe concerto (la que menos me gusta del último disco, debo reconocer).

Every day is like Sunday, un himno que no podía faltar, The bullfighter dies y una versión maravillosa de Yes, I am blind, y a esta altura creo que ya estaba en completo estado de shock.

Siguieron I will see you in far-off places, y Meat is murder (con proyecciones de fondo de mataderos de animales para consumo, que te hacen plantear seriamente no comer un churrasco más en toda tu vida...).

Previo cambio de camisa (por una que sería revoleada al público), el golpe de gracia de la noche: Let me kiss you, y ya no había Kleenex que aguante.

But my heart is open, my heart is open to you ♪

Luego del saludo de rigor, todos volvieron a salir y cerró con The Queen is dead.

Y así terminó el show, y pese a que hubiera querido escuchar muchos otros temas, me fui con la sensación de que vi, escuché y sentí todo lo que esperaba, y un poco más.

And now my heart is full.

20 de octubre de 2015

Muse o Mute?

Por Ana Mancuso*

"... aún sordo, tocó con tal originalidad, sensibilidad y expresión, que claramente lo destacaban frente a otros pianistas... Fue emocionante ver a un artista cuya ejecución conmovió tanto al público, sabedor de que ninguno de los sonidos que obtenía del instrumento podría jamás penetrar su alma..."

Esta mañana me encontré en un libro que estoy leyendo sobre las relaciones entre el cerebro y la música con esta cita. El autor se refiere a Bedrich Smetana, un compositor del siglo 19, de Bohemia, Imperio Austrohúngaro, actualmente República Checa. La crónica habla de este señor a quien se lo convenció de tocar el piano en un concierto en su honor a sus 56 años, cuando ya estaba casi completamente sordo. Leer ese pedacito e imaginarme que una persona amante de la música perdiera la capacidad de escucharla me causó tanta angustia que me dolió y se me llenaron los ojos de lágrimas.

Esta introducción es para que se entienda exactamente desde dónde hablo cuando digo que lo de concierto del sábado de Muse me causó dolor, tristeza, angustia, bronca.

Si durante meses esperás un concierto de una banda que te encanta y que tiene todo para dar un show que se quede en tu memoria (y en la de todas las personas con las que hablás la semana posterior, porque les limás la cabeza contándole lo bueno que estuvo), pero cuando estás en el lugar te encontrás con que los temas suenan mejor en tu celular que en el predio, la decepción no es grande, es enorme.

Y ojo que no estoy hablando de "se escuchó un poquito bajo". No. No estoy hablando de un gap de 10 centímetros entre lo esperado y lo obtenido. Estoy hablando de una brecha de kilómetros.

Se habló de la cantidad de gente, del factor del viento, y de no sé cuántas cosas más. Excusas todas para tapar el hecho de que en el campo trasero (y digo trasero, no común en oposición a VIP, porque el supuesto campo VIP ocupaba poco menos de la mitad del espacio) no había un fucking parlante. Ni uno. La "torre de sonido"? estaba dentro del supuesto campo VIP y les puedo asegurar que de ahí podía salir cualquier cosa menos sonido. 

Pero ni siquiera fue solo un tema de volumen, porque muchísima gente que estaba cerca, que estaba en el campo VIP también escuchó pésimo. Perdón, me corrijo, no pésimo, COMO EL ORTO. Y disculpen la efusividad y el exabrupto en un blog en el que juego de invitada, pero es que con la música esto no se hace. Había momentos en que los solos de guitarra de Matt brillaban por su ausencia, mientras vos veías que el tipo se estaba casi contorsionando en el escenario mientras le daba a su guitarra, y entonces te terminabas preguntando si habías ido a ver a Muse o un show de mimo. Había otros momentos en que la voz de Matt quedaba por debajo de las back vocals del bajista, momentos en que el bajo no se escuchaba (el bajo no se escuchaba! Se entiende? EL BAJO! Que es pieza clave en muchos tema de la banda), u otros en los que tenías la sensación de estar escuchando un poco producido demo o la canción que más te gusta sonando en la radio del vecino...

En cambio, lo que si se escuchó muy bien fueron los gritos y puteadas pidiendo por el volumen, lo triste de las débiles palmas en Starlight (momento que en los shows de Muse suele ser una fiesta), lo despacito que la gente coreaba una canción (no sé si por falta de emoción o porque si cantaban más fuerte no escuchaban a la banda), los pocos aplausos, los silbidos y los comentarios de indignación.

Triste. Excesivamente decepcionante y triste.

Lo bueno del caso es que esta vez, parece que nos cansamos. Y hay mucha gente que está tratando de organizarse para reclamar seriamente a la productora que (mal) organizó este evento. Para el que haya estado en el show y le interese, pueden enterarse de pasos a seguir por acá.

A mi honestamente no me interesa la plata, no soy parte de esta acción por 800, 1.000 o 1.500 pesos. Mi participación tiene que ver con que no quiero más irme de un recital, que para mí es un evento lleno de emociones de todo tipo, amargada porque un forro no quiso poner un par de parlantes. No quiero más estar en frente de una banda que me encanta, y desear que se vayan y dejen de tocar porque escuchar sus canciones de esa manera paupérrima me hace sufrir. No quiero más escuchar a una amiga, al borde de su resignación, diciendo "Y bueno, la próxima ya sabemos que tenemos que ir al VIP". NO, no tiene que haber una próxima así, en la que yo me vaya al VIP, pero otras 10.000 personas a las que comprar un ticket les costó mucho se vayan igual de amargadas que yo este sábado.

Con la música y con lo que ella nos provoca, no se jode. Que lo entiendan de una vez.


* Ana es, como ya saben los cuatro gatos locos que leen este blog, mi hermana. El 17 de octubre de 2015 fuimos juntas al decepcionante show de Muse en el Complejo al Río, en Vicente López.