17 de febrero de 2011

Good times, bad times

Tengo, como todo el mundo, días buenos y días malos.

En particular, estos últimos días (más bien semanas) han sido de total "ciclotimia externa", y ya mismo paso a esclarecer el concepto:

resulta que de un tiempo a esta parte, por motivos que algunos saben y otros no (y no me interesa contar, tampoco), estoy triste. Cuán triste, se preguntarán? Bastante. Mucho. Ok, como nunca en mi puta vida estuve. Esa tristeza no es algo que va y viene, sino que es algo constante. 

Más allá de esa condición subyacente, tengo días en los que, a los fines laborales y sociales (digamos, el "lado externo"), estoy bien, y otros en los que no.

En mis días "buenos" me verán pululando por mis cuentas en redes sociales, mis cuentas de MSN, Yahoo, Gtalk y afines. Atenderé el celular cuando suene y responderé a los sms... cosas, todas ésas, que más que seguro no haré en mis días "malos". No querré hablar con nadie o casi nadie, no me interesará saber en qué anda todo el mundo, y el celular bien podría estar apagado, porque no le daré bola. Lo más probable es que hunda la cabeza en algún bibliorato de la oficina, lea notas en Yahoo.com y abra Twitter, que es como un quilombo en donde todo se pierde, óptimo para evadir la mente.

Así es como yo manejo mi tristeza. Alejándome y poniendo mi atención en otras cosas, como el trabajo, Harry Potter and the deathly hallows o www.heels.com. No sé hacerlo de otra manera, ni me interesa tampoco.

No es (y esto va un poco para mis más cercanos) para que se lo tomen como "Lucía no quiere hablar conmigo", "Lucía no quiere contarme sus problemas", "Lucía no se interesa por mí", "Lucía no me quiere" o "Me preocupa que Lucía pueda hacer algo extremo".

Lucía no quiere hablar con nadie, y si quiere hacerlo, prefiere que sea alguien con quien el lazo afectivo no sea muy fuerte. Por qué, no lo sé, pregúntenle a su terapeuta amigo;

Lucía no quiere contarle sus problemas a nadie; quiere masticarlos sola hasta que los resuelva o los entierre bieeen allá al fondo de la mente. Lucía ES así, así la conocieron, y así será for ever, aunque el mismísimo Sigmund se levante de su tumba a decirle que no es la conducta más conveniente;

Lucía se interesa por ustedes pero, en vista de que en ciertos momentos no puede lidiar ni siquiera consigo misma, prefiere no interactuar demasiado con otras personas;

Lucía los quiere. Bueno, no a todos, pero a los que puede llegar a preocuparles que no los quiera, los quiere.

Y por último, lo más extremo que puede llegar a hacer Lucía es agarrar su tarjeta de crédito y hacerla mierda en una tarde, en una o más zapaterías y en Tucci, a modo de terapia. That's all.

Estoy teniendo una de esas épocas malas, y la estoy pasando como me sale.

6 comentarios:

  1. Arriba el ánimo! Todos tenemos etapas buenas y etapas malas, lo bueno es que siempre sale el sol :D

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  2. ucia tiene tantos amigos q la quieren q no importa q se aleje un poco
    seguimos todos aca !



    Pd: Lucia parece el diego hablando en 3era persona xD

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  3. Hola Lu! Espero que te repongas pronto! Aquí vamos a estar!

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  4. Lu: Te dejo esta página de zapatos para cuando quieras chusmearla!

    http://www.upperstreet.com/

    Besos!

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  5. Buenísimo Chachi!
    Ahora estoy en la ofi, pero cuando llegue a casa pienso jugar un largo rato con esa página jajaja.
    Gracias!!!

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