16 de abril de 2011

Insomnia

"Hazte fama y échate a dormir", reza el dicho. Pues bien, yo tengo fama, ganada en buena ley y a través de años de hacer méritos, de marmota. Y con "marmota" me refiero a "persona que duerme mucho" (al menos a los efectos de este post). Así que "Hazte fama -de marmota- y échate a dormir" parece la combinación perfecta.

Pero no es tan fácil. Créanlo o no, sufro de insomnio. Más precisamente, y habiéndome informado al respecto en Wikipedia, insomnio inicial. Meaning, tengo dificultad para conciliar el sueño. También me despierto durante la noche, pero eso no es insomnio, sino mi eterna incontinencia urinaria, que no me deja dormir una noche entera sin levantarme a hacer pis.

El insomnio no sería algo malo si pudiera dormir todo lo que quiero a la mañana; de hecho, siempre me gustó vampirear, e irme a dormir con las primeras luces del día. El problema es que de lunes a viernes tengo que levantarme a las 7 de la mañana, ponerme medianamente presentable, tomar un micro hacia la oficina (colectivo, para los porteños), sentarme en mi escritorio y trabajar de manera productiva al menos hasta las 15 hs, o las 17, según el día.

Y eso, habiendo dormido 4 o 5 horas como mucho, se complica. Y haber dormido esa cantidad de horas durante varios días, lo complica aún más.

El trabajo no es tanto problema; pese a que bostezo cada 5 minutos, y repito hasta el cansancio "Tengo sueño!", logro hacer mis tareas sin mandarme cagadas importantes.

El tema, más bien los temas, son otros;

primero, el sufrimiento cuando suena el despertador, es angustiante; es un "No dios mío, YA son las 7?? OMFG, why??"

Después, salir de casa (con rigurosos anteojos de sol aunque esté por largarse el segundo diluvio universal, porque la cara que tengo asustaría hasta a los perritos sueltos del barrio) y hacer el trayecto hasta el trabajo, intentando no morir en el camino. Menos mal que tengo que cruzar una sola calle cuando me bajo del micro (y es la esquina en la que más bocinazos me he comido en mi vida, y no son precisamente manifestaciones de admiración por mi despampanante look matutino...)

En la oficina, lidiar con la interacción necesaria para trabajar, tanto con compañeros como con clientes, a los que no les importa que una durmió poco, y que no le gusta que le hablen mucho cuando aún está dormida (hasta las 10 de la mañana, digamos...)

Sufrir todo tipo de accidentes menores, tales como engramparse el dedo con la abrochadora, volcar la taza con el último resto de café arriba del estabilizador de la compu, tirar un bibliorato con el broche abierto (con el consiguiente desparramo de papeles por el piso), chocarse contra todo escritorio, armario y mesita auxiliar que haya en la oficina, querer guardar los resaltadores en el lapicero, pifiarle y meterlos en la taza de té recién hecha, y otros del estilo (aclaro que ninguno de estos ejemplos salió de mi imaginación...)

Finalmente salimos de la oficina, más o menos enteros; y ahora que estamos vagos, y dejamos por un mes el gym, nos vamos derecho a casa, a tomar la merienda; y a partir de ahí, pueden suceder dos cosas:

1. Decidiendo que somos un peligro para la humanidad, y en particular para nuestra propia persona, nos vamos a dormir la siesta "una horita", que se transforma, como mínimo, en 3 hs. Luego, a la noche, no nos duerme ni Mandrake, volvemos a dormir 4 hs y el ciclo se repite; o

2. Sabiendo por experiencia que, si nos vamos a dormir la siesta, a la noche no podemos concililar el sueño, aguantamos toda la tarde, absolutamente zombies, golpeándonos de nuevo contra todo el mobiliario del hogar, pero pensando felices en que "esta noche ni bien apoyo la cabeza en la almohada me desmayo!". Pero luego, a la noche, y dado que tenemos insomnio, no nos duerme ni Mandrake, volvemos a dormir 4 hs y el ciclo se repite. Y encima damos vueltas en la cama, puteando mentalmente y pensando "mierda, hubiera dormido la siesta!"

Por supuesto, llega el viernes y estoy más muerta que viva; pero contenta, porque finalmente puedo desvariar hasta la hora que se me cante, total el sábado siempre duermo como un lirón, toda la mañana y gran parte de la tarde. Y qué pasa? Obviamente, el viernes a las 12 de la noche me estoy cayendo de sueño como la más nerd, y me voy a dormir más temprano que cualquier otro día de la semana.

No, no tengo insomnio, me parece. Soy jodida nomás.

Oh wait, es viernes. Me voy a dormir. Y seguro voy a lograrlo. Buenas noches.

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