7 de abril de 2011

Just a little patience...

Algunas personas pierden la paciencia con asombrosa facilidad, mientras que otras tienen una paciencia que raya en lo infinito. Yo creo que soy una combinación de ambas.

Con esto no quiero decir que si "0" es "impaciente" y "10" es "excesivamente paciente" yo soy un "5"; lo mío es la paciencia selectiva.

Para cosas como aprender a usar un nuevo device, resolver un rompecabezas de 1000 piecitas todas iguales, ordenar, armar algo, en incluso entrenar a #madre en el uso de la tecnología, mi paciencia es muy amplia, casi un "10" les diría.

Mi "0" lo encontramos con... la gente. Con la gente pelotuda, más precisamente. Que abunda, sin dudas. "Si los pelotudos volaran, no se vería el cielo" es una frase con la que estoy muy de acuerdo.

Lo que más fácilmente me hace perder la paciencia son las preguntas pelotudas. Una pregunta pelotuda siempre merece una respuesta sarcástica, de esas con las que sólo falta el cartel que diga "Opino que sos un gran pelotudo" en letras de neón.

El problema es cuando uno se cruza con pelotudos de talla mundial en el trabajo, porque ahí no se puede dar rienda suelta al sarcasmo para insultar. Es decir, se puede, pero no conviene, si uno quiere mantener su empleo...

Y cuando uno es como yo, créanme que hace falta todo el autocontrol del mundo para no responder lo que realmente se merecerían ciertos individuos.

Tampoco es que pierdo la paciencia con cualquier pregunta; trabajo en un estudio contable, y hay ciertas cosas que es lógico que el cliente no sepa, o conceptos que no le queden claros. No me voy a poner como loca porque alguien me pregunte qué es un "saldo de libre disponibilidad" (aunque su nombre lo dice todo, pero bueno...)

Ahora bien, si viene un tipo y pregunta "Con qué frecuencia se hace la declaración anual?"... bueno, se me cruzan por la mente unas cuantas respuestas que se merecería, del estilo "Esperá que termino de buscar en Wikipedia de qué color es el caballo blanco de San Martín, y te averiguo. PELOTUDO!"

Si además uno está con mucho trabajo, y lo interrumpen para preguntar cosas como la mencionada más arriba, el tema ya se torna complicado de manejar. En esos momentos casi puedo imaginar mi cara, deformándose por el esfuerzo de mantener una sonrisita polite mientras que mi cerebro grita "pero qué pedazo de remil pelotudo, por dios!!!!"

En fin, que estos días están siendo complicados en la oficina...

3 comentarios:

  1. AJAJAJAJ pobre lulaina, con las cosas que tiene que lidiar.. <3

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  2. jajaajajjajajaa me pasa bastante pareecido, pero soy un toque mas intolerante :P
    ahora... al final, cada cuanto se hace ea declaracion?






    Juaaaaaaaaaaaaaaa

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  3. Me pregunto cómo hizo con semejante intelecto para tener algo que declarar... seguramente lo heredó...
    je! Argentina, país generoso!

    Ah! Te dejo este post de shoes:
    http://fmgonnetmujer.blogspot.com/2011/04/calzado-propuestas-ricky-sarkany-para.html

    Beso!

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