28 de mayo de 2011

Necesidades tecnológicas de ayer y hoy

El otro día iba en el Transporte Infernal, también conocido como "micro línea 307", matando la casi media hora de viaje hasta casa con el celu: Twitter, Facebook, Yahoo news, mails y afines. No hacía mucho que me había subido cuando de repente, el maldito "pin!" que te indica que te estás quedando sin batería. En mi teléfono, desde el primer "pin!" hasta el auto-apagado del aparatejo hay unos 3 minutos. NADA.
Así que pasé casi tooodo el viaje (que se me hizo eterno) mirando por la ventanilla, sufriendo (?); bueno, no tanto, pero me puse a pensar en la evolución de las necesidades tecnológicas.

Con 30 años (muy bien llevados eh!), pasé toda mi infancia sin nada de tecnología, a no ser que el Ludo Matic cuente como tecnología.
Cuando conectaron el teléfono de línea en casa fue todo un evento; y durante casi toda mi adolescencia, el teléfono fue una necesidad absoluta. Horas y horas de charlas con amigas, con las que ya nos habíamos visto en el colegio, y con las que nos escribíamos cartas de dos, tres y hasta cuatro hojas analizando vaya a saber uno qué hechos intrascendentes de nuestra vida.

Un día apareció en casa un Walkman, que nos regalaron a mi hermana y a mí; venía con una especie de gancho para colgárselo del pantalón, pero era un aparato tan pesado que caminabas media cuadra con eso colgado y te quedabas en bolas. Así que, para andar por ahí con el Walkman, se necesitaba una mochila. Y una reserva importante de pilas. Ah, y que no se te ocurriera tener ciclotitmia musical un día, porque cargar más de dos o tres cassettes era muy incómodo.
Después, para mi cumpleaños #14 me regalaron un Discman. Ohhh pero qué cómodo! Casi mismas dimensiones y peso que el Walkman (pero redondo), misma necesidad de pilas y de mochila para cargarlo, y un simpático agregado: los cds saltaban con el movimiento. Nunca fui de salir a correr, pero con solo caminar ligero se lograba el simpático efecto.
Ya en ese entonces, necesitaba el Discman, por ejemplo, para escuchar música en el escritorio sin romperle las bolas a nadie con Aerosmith & Guns n´Roses mientras hacía ejercicios de Álgebra.

Al tiempo hizo su aparición en casa la primer computadora, que tenía maravillas tales como el Paint, el Buscaminas, el Word para escribirnos boludeces con mis amigas y pasárnoslas en diskettes (sí, los cuadraditos esos de plástico que ya no sirven ni de posavasos) y otras utilidades del estilo. Francamente no servía para mucho, pero ya se perfilaba ese gusto de quedarse sentado en la PC horas, boludeando. Cualquier duda era resuelta por la Encarta, ya que Wikipedia aún no existía (a los lectores más jóvenes: no mis pequeñas almitas, internet y Wikipedia no existen desde el comienzo de los tiempos; y antes siquiera de la Encarta, los deberes del colegio los hacíamos con libros. Sí, libros, de verdad! Se llamaban "enciclopedias". Sí, claro, muy parecido a Wikipedia, verdad?)
En esa época, mi por entonces novio (que suele leer este blog, hola querido, saludá al público!) me abrió una cuenta de correo en elsitio.com, porque él ya tenía internet. Dial up, por supuesto. Su tía todavía se debe acordar de las dos facturas astronómicas de teléfono que le llegaron por esa época... y a partir de ahí ya se empezó a generar la necesidad de revisar los mails (en el cyber), y de paso empezar a ver qué era eso del Messenger, y... ahora necesitaba internet en casa!

Cuando mis viejos se fueron a Italia un par de meses, al volver se encontraron con la sorpresa de que habíamos contratado Speedy. Sí, a nombre tuyo papá, pero lo pago yo. Sí, me pidieron tu documento papá,  pero yo me sé tu documento de memoria :P

Primero era sólo ver los mails y boludear en MSN, después empezamos con las registraciones en páginas, foros, Fotologs (sí, lo confieso, tuve un Fotolog, y no me hagan acordar, que me trajo una cantidad de dolores de cabeza y gente indeseable a mi vida que no quiero ni pensarlo...).
A esta altura, ya necesitaba internet para todo lo relacionado con la facultad también; trabajos en grupo, descarga de apuntes, inscripción a cursadas y finales, y todo lo relacionado con la vida académica (?)

A todo esto, apareció en escena (bueno, en escena ya estaba, apareció en mi vida) el celular. Mi querido, viejo y fiel Motorola V220. A poco tiempo de tenerlo, ya no recordaba cómo era la vida sin celular, y muchas veces me encuentro pensando "pero cómo carajo hacíamos cuando no teníamos celulares??". Y sí, se vivía, y de lo más bien, la gente salía igual, se encontraba igual, trampeaba igual incluso. Pero desde que apareció, se me transformó en una necesidad, y de lo más absoluta. Los mensajes de texto eran fundamentales hasta para organizar unos mates en la cocina de casa. Con mi hermana. Cuando todavía vivíamos juntas.

En el 2007 me regalaron un iPod nano de 4GB. Vaya diferencia con el viejo Discman, eh... una miniatura de cosito, precioso, una calidad de sonido increíble y música para todos los estados anímicos y actividades que se me antojaran. Fundamental para ir al gym, para viajar en micro, para las salas de espera, para... todo. Desde ese entonces camino por la calle con mi propio soundtrack. Desde ese entonces, necesito tener música. Un par de veces me pasó que me lo olvidé, o que me quedé sin batería, y fue la muerte.

A esta altura, la PC e internet se habían convertido en insumos básicos; hasta que me compré la notebook, y una nueva necesidad nació. Qué es eso de quedarse sentado, estático, en la PC? Y si quiero tomar mate en la cocina? Y si quiero mirar una peli, o navegar y chatear desde la cama? Y si me voy por un par de días de casa? Necesito la notebook.

Poco tiempo después de la nb, vino mi actual celu, que no es nada del otro mundo, pero tiene la gracia de lo táctil y la posibilidad de conectarme a internet en cualquier lado (si la red de Movigarch funciona, of course); y, como ya dije, se me transformó en necesidad chequear los mails o redes sociales varias, esté donde esté. Bueno, también leo el diario. Ni hablar cuando voy a Baires en Costera, iPod + celu, me falta un enchufe saliendo de la nuca, como a Neo, y estoy completa :P

Así que, recapitulando, a medida que van apareciendo nuevas tecnologías (nuevos chiches, bah), se nos van generando nuevas necesidades. No caprichitos, no "quiero eso!".

Necesidades.

Mucho puede decirse sobre que son necesidades creadas, que el consumismo, que el marketing, etc.

A mí no me importa. Creadas o no, los nuevos bichejos que van apareciendo hacen la vida más fácil y entretenida. Al menos la mía.

Hasta el iPhone no paro.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Speak now, or forever hold your peace...