24 de junio de 2011

Mal humor

Tengo un mal humor y un enojo que no se me va a ir con absolutamente NADA, vaya uno a saber hasta cuándo.

Resulta que hoy me levanté temprano, porque tenía que ir a un lugar. Y con temprano quiero decir TEMPRANO. Las 9 am. Teniendo en cuenta que me estoy acostando entre las 4 y las 6 am todos los días, las 9 am es MUY temprano, y eso solo ya alcanzaría para ponerme de mal humor. Pero no fue ese el motivo.

Como tenía que salir, lo primero que hice fue buscar mis anteojos de sol. No puedo vivir sin anteojos de sol. No es una cuestión fashion, sino que NO VEO NADA estando afuera, al sol, sin anteojos. Tengo una fotosensibilidad importante. Mil veces peor si me acabo de levantar, realmente me duelen los ojos.

Me puse a pensar, si hace dos días que no salgo de casa (bue, casi que ni salgo de la cama!) dónde carajo podían estar mis anteojos? Y ahí empecé a hacer memoria: el martes estuve en BA, en Av. Córdoba. Tenía los anteojos en la mano en el último local al que entré. Tenía muchas cosas, así que los dejé en el mostrador para sacar la billetera de la cartera. Y ahí ya no recuerdo más, pero como arranqué la vuelta cuando ya estaba oscureciendo, no los necesité. 

Llamé al local para preguntar si los habían encontrado, pero obviamente me dijeron que no. Puede ser que alguien que haya entrado después los haya visto y se los llevó, o que a la empleada le gustaron y le quedaron bárbaros, qué sé yo.

The thing is, perdí mis anteojos y no voy a recuperarlos.

El tema no es tanto por el dinero gastado; no eran un par de Ray Bans, tampoco eran unos lentes comprados en el quiosco. Eran Union Pacific, buenos lentes, una de mis marcas favoritas.

Sí me molesta mucho que me costó horrores conseguirlos. Normalmente, el 99% de los anteojos de sol me quedan horrendos. Para que se den una idea, me resulta menos traumático comprar una malla que lentes de sol, y con eso les digo todo (señoritas, seguramente casi todas ustedes saben de qué hablo...). Y estos me quedaban bastante bien, y me gustaban. Mucho. Y, por supuesto, no me acuerdo el modelo, aunque estoy segura de haberlo leído en una de las patitas. Supongo que puedo volver a la óptica en donde los compré a ver si tienen otro par, los reconocería enseguida, aunque no supiera el modelo. 

Lo que más me molesta es haber sido tan pelotuda de dejarlos arriba de un mostrador en un negocio, y no darme cuenta hasta dos días después.

:(

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