22 de junio de 2011

Vieron que a veces, de la nada, se les viene a la mente una canción que hace rato que no escuchan? Bueno, por más bizarro que pueda resultar, hoy mientras me cepillaba los dientes se me vino a la cabeza el himno de mi colegio. Mi colegio se llamaba (bueno, se llama, aún existe) "San Benjamín", católico, como podrán imaginarse, así que su himno era, precisamente, el himno a San Benjamín.

Me acuerdo toda la letra, que no voy a transcribirles acá porque es un horror, pero les cuento un poco de qué iba la historia del santo, tal cual lo tengo guardado en mi memoria, porque no voy a ponerme a chequear en Wikipedia la exactitud de los hechos. No es importante para el punto que quiero ilustrar (al punto llegaremos más sobre el final del post, sean pacientes).

San Benja era un sujeto muy católico en una época en la que ser católico no era un buen negocio. Andaba por ahí diciendo que Jebús esto, y Jebús lo otro, hasta que lo agarraron... bueno, "los contrarios" a Jebús, que vaya uno a saber quiénes eran por ese entonces, y a modo de castigo por el constante boqueo sobre Yisus, lo mataron, pero no sin antes torturarlo. Martirizarlo, más exactamente (y así empieza su canción: "Diácono y mártir". Debería buscar qué es "diácono" porque, si alguna vez lo supe, ya lo olvidé). Y acá es cuando se pone fulera la cosa; en el colegio, en vez de contentarse con esa breve explicación que les acabo de dar, nos contaron los detalles: para torturarlo, le metieron, entre dedo y uña, ramitas de algo, o astillas... captan, verdad? Por eso el escudo del colegio es una especie de hoja de palma (?) verde sobre un fondo rojo (que, nunca me dijeron esto, pero en mi mente simbolizó siempre la sangre que me imaginaba le había producido la tortura).

Si bien ahora, con 30 años y un ateísmo que no me lo saca ni dios (cuack!), lo blogueo con tintes cómicos, hace más de veinte años me pareció bastante espeluznante.

Lo que, pensándolo ahora, sí me parece creepy es: cómo les pueden contar semejantes atrocidades a nenes chiquitos? Ni sé si se siguen manejando con tan poca pedagogía; en su momento parece que era la norma, porque me acuerdo también de una historia que me contaba mi abuela sobre Santa Lucía (ya que yo me llamo, precisamente... bueno, Lucía). 
Resulta que la santa ésta era extremadamente linda, y un príncipe andaba medio caliente con ella (no, la nonna no utilizaba este vocabulario conmigo, pero yo se las estoy haciendo más directa :P ); pero ella "le había dedicado su vida a dios" (querida, lo vas a pasar mejor con el príncipe, no seas tontilla!) y entonces no le pasaba ni la hora. Parece que el príncipe se puso un poco pushy, y estaba enamorado en particular de los ojos de la chirusa, que eran muy lindos. Hasta acá, todo bastante standard. Pero la historia sigue: para que la deje de molestar, Santa Lucía se arrancó los ojos (sí, leyeron bien), los puso en un platito y se los mandó al príncipe. Después creo que dios le daba unos ojos aún más lindos, pero anyway... se arrancaba los ojos?? Y los ponía en un platito??? Por favor, vuelvan a contarme Caperucita Roja, que después de todo, un lobo morfándose a una vieja no es tan enfermizo!

En fin, a todo esto, el punto es: mutilaciones, torturas, promesas del infierno? No es un poco heavy para los niños?

Para mí, obviamente, es todo bullshit, porque no soy para nada religiosa; ni me creo lo del infierno, y si a algún príncipe le gustan mis ojos, pues que venga nomás :P; pero más allá de ser religiosos o no, habría que pensar un poco en qué se les dice a los infantes, y cómo se les dice, no?

Padres, y futuros padres, tomen nota. Este ha sido mi serivcio a vuestras huestes, y no esperen otro porque de niños no sé nada.

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