23 de agosto de 2011

Me rindo

Listo. Lo lograron, señores comerciantes de la ciudad de La Plata. No vuelvo a intentar comprarme ropa por lo que quede del invierno.

Tomé la firme decisión hoy, luego de una hora y media de una infructuosa búsqueda de outfit para estrenar en el cumpleaños de mi hermana, el sábado.

Mi idea era comprarme alguna especie de vestidito, y el diminutivo viene a que pretendía usarlo con leggins, así que podía ser un poco corteli, sin drama. Desde el vamos, no arranqué con toda la onda, ya que ponerse semi en pelotas en un probador en un día como hoy no es agradable, y ciertamente no es cómodo, con toda la ropa con la que una anda encima con estos fríos. Y con los tamaños de los probadores. 

Una vez que me decidí igual a recorrer y probarme, el primer inconveniente es que los negocios ya tienen ropa de primavera/verano. Vidrieras diviiiinas con shortcitos y remeritas y polleritas y demás "itos" en preciosos colores pastel. El problemita es que este sábado va a hacer FRÍO. Por no mencionar que mi tono de piel no está ni a patadas como para vestirme con colores veraniegos. Soy Morticia. Pero bueno, algo de invierno les tiene que haber quedado, no? NO?? 

"Y... mmmsí, fijate en ese perchero de ahí", te dice una empleada con muy poca onda, semi gritando por sobre al música de fondo que invariablemente suena a un volumen excesivo en todos los locales. Bueno, música. David Guetta, ponele, o una grasada del estilo. Entonces una, que todavía tiene esperanzas (pobre ilusa!) se aventura en los "percheros de ahí" de los diferentes negocios. Y esto es lo que encuentra:

Primer negocio: 
entre una explosión de colores y telas veraniegas, tres vestiditos negros, a cuál más feo, y uno tiene el cierre roto. Descosido.

Segundo negocio: 
mmm, esto ya tiene otro tono! Bastantes vestidos, un par de lindos modelos, incluso uno que nos gusta mucho, y ya lo imaginamos con ESOS zapatos que morimos por ponernos. Al probador! A sacarse las quinientas capas de ropa en un cubículo de 60cm x 60 cm! A probarse el primero de los cuatro que sacamos del perchero! Bueno, me queda chico, vamos con el otro! Ok, me queda chico, vamos con el tercero! Me queda chico, también, pero la puta madre! Última esperanza... y adivinen qué? Sí. Chico. 
Esto se repitió en un par de negocios. Soy consciente de que no soy una chica 90-60-90, pero... tampoco soy Mercedes Sosa. 
"Son talle único, gordi", te dice la vendedora, sin importar que el vestido ostenta una etiquetita con un "1" claramente estampado. Son el único talle que el negocio compró para revender, evidentemente.
Next.

Tercer negocio:
encontré dos vestidos que me gustaron. Mucho. Justo lo que estaba buscando! Los miré por todos lados y dije: "esto me tiene que entrar! Y no sólo eso, me tiene que quedar perfecto!" Y con ese entusiasmo me fui al probador. Y me entraron, y me quedaron bárbaros, y me gustaron mucho. Pero. Pero. El vestido número 1 tenía una manga más ancha que la otra, y no es que era así el modelo, sino que estaba cortado tan para el reverendo orto que el defecto era más que evidente. El vestido número 2 tenía una cubierta de encaje cosida al forro, y las costuras estaban torcidas, de manera que era imposible acomodarlo. Y ojo, que no les estoy hablando de un vestidito de $60. En sus respectivas etiquetas se leía el precio de tres cifras.

En fin, después de varios "no tenemos", "talle único", y "vestidos caribeños", y de haber perdido una hora y media, me resigné a revolver mi placard y ponerme algo de lo que tengo.

Y a no intentar comprarme nada más en invierno.

Excepto botas.

1 comentario:

  1. Jjajajajaja
    My Dear, don ´t worry, la topetitud mancusa te va a invadir sea lo que sea que te pongas...
    Y BASTA DE COMPRAR!! Estás peor que yo en mis peores épocas!! xD

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