29 de diciembre de 2011

Hasta la vista, baby

En este sencillo pero emotivo acto, es decir, post, me despido de ustedes, mis queridos lectores (y ocasionales visitantes de este blog, que caen acá buscando "Slash cara sin pelo" o "Via Uno liquidación"), ya que mañana me voy a BA y el viernes salgo para Rosario, para pasar fin de año allá, y no me llevo la notebook. No, no me la llevo. Pasaré varios días alejada de mi computadora. Calculo que voy a sobrevivir :P

En cualquier caso, no me interesa hacer un balance del año (ni chistes sobre balances y ser contadora, ya está muy trillado); el 2011 me cagó a palos, bastante, y ya se puede ir retirando cuando quiera. En realidad, es un poco incoherente pensar que del 31.12 al 01.01 va a haber una diferencia abismal, pero qué sé yo, a veces así funcionan nuestras cabezas. Breathe and reboot.

Tengan todos un buen fin de año, y un mejor comienzo del que viene. Brinden, festejen, estén con la gente con la que realmente tengan ganas de estar.

Y no usen pirotecnia, por favor; hacen sufrir a los animales de forma innecesaria, y lucen como pelotudos festejando algo que hace ruido y humo.

28 de diciembre de 2011

Desventuras en la peluquería

... porque titular el post "qué tarde del orto que pasé hoy" quedaba poco elegante. Pero qué tarde del orto que pasé hoy!

Resulta que mis mechas necesitaban con desesperación un corte, así que me decidí a ir a la peluquería a la salida del trabajo. Muchas ganas no tenía, ya que anoche dormí 4 hs y el sentido común indicaba volver a casa y dormir la siesta hasta ser ejectada por la cama. Pero, se sabe, yo carezco de sentido común. Así que allá fui.

Quiero aclarar que con mi peluquero me une un idilio, que comenzó en Llongueras hace unos cuantos años; cuando él se independizó, y se fue de Llongueras, lo seguí a su nuevo local (no sin hacer un pequeño trabajo de inteligencia, ya que no sabía a dónde se había instalado; pero sabía más o menos por dónde vivía, así que la mandé a #madre a preguntar por el barrio si lo conocían y sabían a dónde estaba su nuevo local...). Pero hace unos meses se le terminó el contrato del local y, mientras buscaba otro, se instaló en el local de una colega, o amiga, no sé.

Y ese es el problema: detesto ese lugar. Desde la primera vez que entré. Me lo bancaba porque era algo temporario, supuestamente; pero lo de hoy puso el punto final al asunto. Me dejaré crecer el pelo cual Juanita Viale, o lo engañaré vilmente con otro peluquero, porque a esa antesala del infierno no pienso volver.

Déjenme ambientarlos: llego, cansada como ya les conté, y me dice "tengo para una horita y cuarto, horita y media". Y bueh, ya estaba ahí, y no queda precisamente cerca de casa, así que me quedé. 

El sonido ambiente estaba compuesto por los siguientes elementos: 

- Televisor emitiendo un programa con la mina esa que hacía el programa de los gordos, y que ahora hace una especie de talk show bizarro. Si no me equivoco, el canal es América, pero toda la TV a esa hora (bueno, toda la TV) es la misma mierda, así que podría estar confundiéndome.

- Radio, ponele la 92, o la 99, o una de esas radios pedorras que contamina el aire de la querida ciudad de La Plata. Es importante aclarar, por si quedan dudas, que el TV tenía el volumen puesto, no estaba en mute ni nada de eso. Convivían la TV + la radio.

- Infante de unos... 2 años? con una guitarrita a pilas que emitía sonidos variados, ninguno de los cuales era agradable. Una clienta, que evidentemente lo conoce, lo arengaba: "dale, tocá otra canción, vamos, iuuuuu!" El borrego en cuestión es el hijo de la otra peluquera, la que presta el local, y es IN SO POR TA BLE. No se queda quieto ni si está atado en su silla, rompe las revistas, manotea y tira todo, grita y llora cuando lo retan. Lo retan a los gritos, cosa que contribuye al caos sonoro general, y además da prueba de la poca clase con la que se maneja esta persona (y, btw, gritarle a un enano de esa edad "rajá de mi vista!", en el medio de una peluquería... te puede salir el tiro por la culata, a semejante criaturita mejor tenerla a la vista...). Y ya sé que no es culpa del niño, pero bueno, me importa tres carajos. Cuando un borrego que no pasa los 70 cm de estatura te ataca con una mesita auxiliar de las que se usan para la tintura, lo querés matar igual, sea de quien sea la responsabilidad por su comportamiento barbárico.

- Parloteo general, medio a los gritos por sobre el sonido de secadores y el resto del quilombo, sobre los temas más triviales que se puedan imaginar.

Para no tener que soportar todo lo antes mencionado, me puse a escuchar a Nickelback en mi iPod a volúmenes que seguramente han comprometido a futuro mi capacidad auditiva y, pese a lo cual, los berreos del chiquito se seguían escuchando. Y mientras tanto, yo pensaba: si este tipo, Herodes, realmente existió, fue un visionario...

2 horas me fumé ese quilombo. DOS HORAS.

Después, me cortaron el pelo en 20 minutos, como siempre, y me fui, ostentanto la cara más de orto que pude poner, y diciéndole a mi peluquero: nos vemos cuando te mudes.

9 de diciembre de 2011

Music (I)

Hace un tiempo escribí algo relacionado con el olfato, y cómo despierta ciertos recuerdos, o evoca ciertas sensaciones (click here para releerlo).

Después del olfato, lo que más remueve los profundos abismos de mi memoria (?) es, sin dudas, la música. La música que escuchaba en tal época, o el artista que me recuerda a X cosa, o esa canción, ESA canción hija de puta que no podés escuchar sin que se te caigan las lágrimas porque te acordás de...

Una cosa es escuchar "Dreams" de Deep Dish y cagarse de risa acordándose de aquellas vacaciones con las chicas; otra, bastante distinta y ciertamente mucho menos agradable, es escuchar algún tema que te transporta a un momento feliz, pero con alguien que ya no está, y la tristeza por eso es tanta que es intolerable escucharlo. 

Hasta que un buen día, por esas cosas de la vida y del aleatorio del iTunes, o simplemente porque soy masoquista, vuelvo a escuchar esa música. Y es como una patada en la cabeza. Tal vez cae alguna que otra lágrima, y me pregunto "Pero quién carajo me manda a mí a escuchar Give me a sign, eh??".

Hacer esto a veces me deja hecha una piltrafa. No, bueno, SIEMPRE me deja hecha una piltrafa. Lo que sí sucede a veces es que es como una especie de catarsis, como tirar lastre, como decir Sí, estoy triste, listo, lo admito. Y después de eso, a veces, me siento mejor. 

No es que esta noche haya tenido esa suerte, pero bueno, así es la vida.

8 de diciembre de 2011

It's a girl!

No no, nadie va a tener una nena, cálmense manga de chiflados...

Gilmour is a girl. #GatoEncontrado. O bueno, ahora #GataEncontrada.

Si no entienden nada, recapitulemos: ya les he contado acá y acá sobre el gat@ que había adoptado en la oficina. Vaya uno a saber cómo, llegué a la conclusión de que era macho, le puse Gilmour de nombre y todas las mañanas, desde hace casi un año, le digo vago, chancho y demás.

Pero hoy, después de su desayuno, se dispuso a lavarse sus partes, ahí muy a la vista y... faltaban partes! Es decir, no faltaban, sino que nunca estuvieron. Gilmour es nena. Me lo confirmó @elgatopolar, que de una sola mirada a su foto, concluyó que era hembra, segurísimo.

Así que nada, eso, les cuento.