8 de noviembre de 2012

La vida en el el Cuartelito. Hoy: el aire acondicionado.

Dice la Ley de Murphy que "si algo puede salir mal, saldrá mal". Pues bien, la Ley de Lulaina dice que "si absolutamente todo puede salir como el reverendísimo orto, saldrá como el reverendísimo orto". Pasemos a la ejemplificación:

La semana pasada compré un aire acondicionado para el Cuartelito, en uno de esos lugares que te asesoran, te venden y te lo instalan. La instalación se programó para hoy a la mañana (por lo cual no fui a trabajar), y los muchachos de La Plata Clima llegaron a eso de las 9.30. En casa ya estaba mi viejo, a quien recluté en carácter de asesor, y "qué sé yo, por si me preguntan algo que no sé".

Antes que nada, aclaro que el depto está en un edificio nuevo, no tiene más de dos años, y antes tuvo otra inquilina, que rescindió el contrato. Está hecho el cableado/cañería y demás para instalar el aire acondicionado, y la chica anterior tenía uno instalado. Hasta ahí lo que yo sabía. Pero vamos a lo que no sabía...

"Este cable está cortado al ras, y el caño está roto acá" me dice uno de los técnicos, señalando vagamente a los caños que salían de la pared del balcón. "Te voy a tener que picar un poco la pared para..." y ahí ya no sé qué más dijo, la sola mención de "picar la pared" me anuló. En ese momento, #padre tomó cartas en el asunto, y dijo que no pasaba nada, que él después me lo arreglaba (#padre es albañil retirado), así que los muchachos procedieron a romper, con el consiguiente desparramo de polvo y escombros.

Sacaron caños, unieron cosas, yo no tenía la más puta idea de lo que estaba pasando, lo único en que podía pensar era "qué mugre, dios mío, qué mugre!" y "qué calor del orto".

Con todo en su lugar, y pese a la poco estética rotura de pared del balcón, probaron el aire. No andaba bien. No sabían qué pasaba. Probaron acá y allá, y nada... hasta que se dieron cuenta de que el caño que pasaba por dentro de la pared (el que vino con el depto, digamos) estaba pinchado. No, pinchado no: tenía una rasgadura de unos 4 cm aproximadamente. Haciendo gala de sus dotes detectivezcas, los instaladores descubrieron que el aire acondicionado anterior no había sido instalado en el lugar en el que debería haber sido instalado, sino más para un costadito, para lo cual hicieron un agujero en la pared, llevándose un buen pedazo de caño en el camino.

Y ahora, qué mierda hacemos, me pregunté. Me lo pregunté en mi mente, ya que palabras no me salían. Me explicaron que la opción de arreglar ese caño no era viable; que iban a tener que romper en otro lado, usar caños y materiales que ellos habían llevado, y que todo eso pase por afuera de la pared; pero que tenían que consultar con su superior por el tema del costo. 

La instalación ya me estaba saliendo alrededor de $1000, así que no me hacía mucha gracia la posibilidad de tener que pagar extras varios. Pero finalmente el costo adicional no era tanto, así que solucionado ese tema.

Y ahora había que volver a romper... más escombros, más quilombo, más polvo... hubiera llorado, si no hubiera estado al borde de la deshidratación por el calor que hacía (porque, a todo esto, ya eran como las 12 del mediodía).

Después de romper, pasar caños, soldar cosas y demás, quedó instalado, y lo probaron... no andaba bien, de nuevo. 

Y AHORA QUÉ GARRRRRCHA PASA? grité para mis adentros. "Chicos, hay algún otro problema?" fue lo que exterioricé. Resulta que con el caño pinchado/roto de antes, el aparato había perdido el gas. Aparentemente, el gas es lo que hace que estas maravillas del mundo moderno enfríen. Por lo tanto, había que cargarle gas, pero se habían olvidado el cosómetro (?) para medirlo, así que uno de los chicos lo fue a buscar, mientras el otro armaba el cañito para el desagüe.

Para todo ésto, y aparentemente gracias a Edelap, sus cambios de tensión y algún problema que incluía la palabra "fase" que me explicó el encargado, el ascensor se trabó y hubo que llamar para que lo destraben. Así que a partir de las 13 hs más o menos, no tuvimos ascensor. 

Cuando llegó el técnico con el cosómetro, una garrafita y algo que parecía un mini compresor, bajé a abrirle por la escalera, y subimos con todas las cosas idem (mencioné que vivo en un 4to piso, no?).

Finalmente, el bendito aire se decidió a funcionar, siendo casi las 14 hs.

Ayudé a los técnicos a bajar las cosas (dos viajes más por escalera), y ahí terminó la etapa de la instalación. 

Claro que ahora me quedaba enfrentarme con la mugre indescriptible que había quedado en todos y cada uno de los centímetros cuadrados del Cuartelito... así fue que me puse a limpiar, y terminé como a las 17.30 hs. 

Ahora, con el depto limpio, y yo idem, me dispongo a esperar a unas amigas para cenar. Vamos a estar fresquitas. Oh sí.

2 comentarios:

  1. ahh ar condicionado!! todos querem um ar condicionado!!

    ResponderEliminar
  2. No hay nada en este mundo q se de de una...jejeje..primera vez q escribo pero siempre te leo...q bolonqui mama mi..lo importante es q estes fresquita y q el fucking aire anduvo.
    Saludos

    ResponderEliminar

Speak now, or forever hold your peace...