22 de mayo de 2013

Black celebration

A veces paso largas temporadas sin leer, pero el domingo eché mano a un libro que me prestó mi hermana, y lo devoré: lo terminé ayer a la noche.


El libro en cuestión es "Depeche Mode: a black celebration", una biografía de la banda, escrita por Steve Malins. Su primera edición fue en 1999, y ésta que leí yo tenía una breve actualización hasta 2006. O sea, llega hasta Playing the Angel, el undécimo disco de estudio de la banda.

Hasta el momento, mis conocimientos de la historia de Depeche eran algo así como "son británicos, de principios de los 80's, uno de sus ex miembros formó Erasure, otro de sus ex miembros se hinchó las pelotas de ser el que siempre laburaba y se fue al carajo en el noventa y pico; de los otros tres, Gahan estuvo muerto un ratito una vez, Fletcher es depresivo y Gore escribe casi todo, se delinea los ojos, le gusta usar alitas y tiene una importante cara de perturbado".

Pues bien, hay mucho, mucho más, y fue muy interesante leerlo; sobre todo, lo relacionado con la grabación de Songs of faith and devotion y Ultra, mis dos discos favoritos de la banda, que fue casi un milagro que lograran editarse.

También recorre un poco las vidas personales de los miembros, y OH MY GOD, las cosas por las que han pasado esos muchachos, especialmente Dave...

En general, disfruté mucho de su lectura, con una salvedad: la traducción está hecha al español de España. INFAME. Ya desde el título, explicame por qué tradujeron "Depeche Mode, Mito del rock". Del ROCK?? De qué rock me están hablando? En la misma portada dice "... del grupo ELECTRÓNICO más importante de todos los tiempos". Además, toda la descripción de cuando Dave "se chutaba"... no pueden decir "se drogaba", como todo el mundo? A la décima vez que leés alguna conjugación del verbo "chutar" te querés arrancar los ojos con un picahielo, pero bueh.

En septiembre de este año saldrá una reedición, actualizada a la fecha, hasta el último disco que sacó Depeche hasta ahora, Delta Machine (muy recomendado, btw), así que aprovecharé para comprarlo en inglés y no sufrir la inmunda traducción gallega. Si ustedes también lo quieren, pueden preordenarlo en Amazon.com. Si les interesa, pero no lo quieren leer en inglés, háganse un favor y busquen una traducción al castellano neutro.

Qué banda de puta madre, Depeche Mode...
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10 de mayo de 2013

DIY II

Ayer salí a dar una vueltita por el centro y, como todas mis vueltitas por el centro, terminó con unas cuantas compras; entre ellas, este bello vestidito

Vestido "Alex", de Tucci; foto con y sin flash

Me probé, además, otro súper parecido (con enagua y la misma seda arriba, pero otro modelo), que no era tan lindo, pero tenía un cinto para ajustarlo que era LO bello. De cadenita, con cinta intercalada y unas borlas pequeñas en las puntas.

Obviamente, siendo "Miss Culo veo, culo quiero", me quedé caliente con el cinto, que no se vendía por separado. Ah, no? dije. Bueno, me lo hago yo! Y así surgió este DIY: por un caprichito, como no podía ser de otra manera. Y se los muestro, por si les gusta, y se encaprichan también.

Materiales (se consiguen en las casas de insumos para el armado de bijoux):

- Cadena; color y ancho a elección, yo compré una tipo bronce, opaca, con eslabones de 1 cm de ancho. El largo depende de la cintura que posean (o de la que no posean, como es mi caso). Yo necesité 1.5 mts. Sin comentarios.
- Cinta; acá también va en gustos, y depende del ancho de la cadena. La mía es cinta de raso negra, 1 cm de ancho. Y compré 4 mts porque soy una exagerada por naturaleza, pero usé 2, más o menos.
- Cosito de flecos. Es optativo, pero el que vi en Tucci tenía, y además ya verán más adelante por qué elegí ponérselo.
- Alfiler de gancho. 
- Encendedor o fósforos.

Ejecución:

Bueno, ya se imaginan cómo viene la mano... enganchan el alfiler de gancho en una punta de la cinta, para enhebrarla con facilidad en la cadena. En cada extremo, la cinta se ata con doble nudo, se corta el excedente casi al ras, y se la quema para que no se deshilache (no se excedan con el tema de quemar la cinta, es un toquecito para que se "cierre" la hilacha). Por último, se atan los cositos de flecos.

Y listo!

 Me quedé sin pilas en la cámara. Fotos de celu.

Como les decía más arriba que elegí ponerle los flecos en las puntas; y es porque el vestido tiene flecos también (al margen de que lo puedo usar con otros outfits).

Flecos. Flecos EVERYWHERE.

Como último dato, les digo el costo de "fabricarme" el cinto: $31. Y me sobró 1/2 metro de cadena, y casi 2 mts de cinta.

Bricolaaaaage, la vida es un bricolaaaage

EDIT: miren qué bello queda!


7 de mayo de 2013

Get a life

Hay gente que, por una cosa u otra, deja de ser parte de nuestra vida. Porque nos distanciamos, porque nos peleamos, porque se agotó el vínculo, porque terminamos la primaria y no nos vimos más...

Normalmente, cuando me distancio de alguien, sean cuales sean los motivos, no me interesa saber más nada de esa persona, con distintos grados de énfasis (desde el "no quiero saber más nada de ese/a pelotudo/a, ni me lo/a nombres!", hasta "meh, esta manchita en el escritorio me genera mil veces más interés que lo que sea que esté pasando en la vida de Fulano/a"). Ese desinterés abarca tanto la vida real como la virtual. ESPECIALMENTE la vida virtual. Qué carajo me importa lo que publican en Facebook, Twitter y demás, si se hablan con tal o cual persona, si están mejor o peor que hace años en las fotos...

Pues bien, parece que no todo el mundo es así. Algunos se obsesionan, otros lo hacen de chusmas, o porque no tienen una vida interesante de la que ocuparse, entonces se ocupan de la de los demás, aún (o especialmente) cuando los vínculos se rompen.

Y no es que "oh, quiero ver lo bien que le va en la vida y alegrarme por eso". Usualmente, todo lo contrario.

No entiendo esos comportamientos. Jamás los entendí, y jamás los entenderé. Gente que apenas conocés, o con la que hace años que no hablás, que te agrega al Facebook sólo para chusmear. Gente con la que hablás poco y nada, pero te consta que leen todas y cada una de las publicaciones que hacés en cada red social. Gente a la que te cansaste de bloquear en todos lados (perfiles reales y perfiles fake que se inventaron con el solo objetivo de escribirte), entonces te sigue los pasos por Blogger, por ejemplo, porque es público...

A mí mucho no me importa, porque lo que quiero que sea privado o restringido, lo es; y fundamentalmente, porque tengo una vida que pasa por afuera del mundo virtual, y ahí no se pueden meter, por mucho que lo intenten. Y porque si quiero retomar contacto con alguien de mi pasado (y esto lo hago sólamente si lo siento), levanto el teléfono, o escribo un mail. Y ya.

Pero es triste que tengan tan poca vida, y tan pocas cosas importantes de las que ocuparse, que se desesperan por ver en qué anda una...

GET A LIFE.

6 de mayo de 2013

Suchard, reloaded


El viernes pasado, en una de mis varias incursiones semanales al kiosquito de abajo de la oficina vi, mientras elegía un alfajor que me ayudara a sobrellevar las últimas horas de trabajo, el famoso Suchard. Aquél alfajor que se dejó de fabricar a fines de los ochenta (si mi memoria no falla) y que la gran mayoría de los que acusamos entre 30 y 40 años recordábamos con una sonrisa nostálgica y un hilo de baba. 

En su época dorada, el Suchard era EL ALFAJOR. Porque tenía mousse, porque el paquete era lindo, vaya uno a saber por qué, era el alfajor favorito de muchos. Era, sin ir más lejos, MI alfajor favorito.

Primero, hará cosa de un año o dos, Cachafaz sacó su versión del añorado (?) alfajor. No lo probé, pero supe que estaba relleno de mousse y que su envoltorio era sospechosamente parecido al del Suchard. Y después, la misma gente de Suchard (o quien sea que tenga propiedad de la marca hoy en día) se avivó, y lo volvió a fabricar. Mismo nombre, mismo envoltorio, todos babeábamos ante la perspectiva de volver a degustar la gloriosa golosina de nuestra infancia.

Y resulta que yo lo compré, finalmente, porque no podía ver un Suchard ahí y no comprarlo. Y me pregunté, ilusionada: tendrá el mismo sabor del Suchard de mi infancia? Y me respondí: si serás pelotuda, Lulaina; no tenés la más puta idea del sabor que tenía el Suchard original! Recuerdo que me gustaba mucho, pero... cómo carajos se recuerda un sabor? Yo, al menos, no puedo recordar sabores. Y dudo que alguien pueda, por mucho que digan que sí (hubo gente que me dijo "yo sí me acuerdo del sabor del original!"; de la gente que supuestamente recuerda el sabor del original, algunos dicen que este nuevo es igual, y otros dicen que no. Moraleja: para mí, no se acuerdan un carajo xD )

Dejando de lado el dilema de si el Suchard "reloaded" tenía el mismo sabor que el original o no, anoche procedí a engullirlo, porque un alfajor es un alfajor, y a mí a la noche me dan ganas de comer cosas dulces. Y llegué a esta conclusión:

El Suchard reloaded es una cagada. 

Tiene gusto artificial, como a plástico. No sé. Y acá se plantean dos posibilidades:

1. El nuevo alfajor no es igual al viejo, resultando en la porquería que me comí ayer.
2. El nuevo alfajor es gual al viejo, demostrando que una, a los 7 años, no tenía mucho paladar. O eso era lo más rico que había en ese entonces, pero más de 20 años de avance en la industria alfajorística lo han dejado en la resaca de las golosinas. De todos modos, creo que cuando uno recuerda algo con mucha nostalgia, lo recuerda mucho mejor de lo que en realidad fue. 

Cuál de las dos será, no lo sabré jamás, y mucho no me importa. Hoy en día, no existe un alfajor más glorioso que el Havanna de chocolate.

1 de mayo de 2013

La vida en el Cuartelito. Hoy: Cocina fácil para la gente vaga (como yo)

Vamos a aclarar esto once and for all: yo SÉ cocinar. Es cierto que hay básicos culinarios que no manejo; pero si bien no soy capaz de preparar una olla de caldo de pollo, te puedo cocinar, en poco tiempo, unas pastas con salsa Parissiene. Tomá.

En el Cuartelito cocino bastante poco por la simple razón de que ME DA TODA LA PAJA DEL UNIVERSO. Hay que preparar todo, cocinar, y después limpiar y lavar todo el quilombo que queda en la cocina (dejar la cocina sucia no es una opción). Además, mi cocina es mínima: no tengo la extesión necesaria de mesada para desplegarme y hacer gala de mis dotes culinarias (?).

Pero a veces -a veces- se me da por cocinar. Mis amigas lo saben, porque les he cocinado (aunque muchas otras veces hayamos pedido pizza o comida china), pero lo que más me gusta es cocinar para mí sola. Comprar unas cuantas cosas y ver qué sale.

Y el otro día, este post sobre "food on toast" de Vix en Le monde esthétique me inspiró, así que ayer me puse manos a la obra. Y voy a alardear de ello, porque me salió muy rico; y les voy a pasar la receta, por si ustedes son vagos como yo, pero a veces les dan ganas de comer algo distinto y un poco más elaborado que "fideos con manteca".

Food on toast "Lulaina" (porque la tipa le pone su nombre a todo)

Ingredientes (para dos toasts, que es una porción más que abundante para una persona. A menos que esa persona sea mi hermana Anis, en cuyo caso, una porción serían tres toasts. Y media).
- Champiñones, 5
- Jamón cocido, 4 fetas
- Cebolla mediana, 1/2
- Quesabores en hebras (variedad a elección), 1/2 paquete (again, tratándose de Anis, el paquete entero)
- Pan para las tostadas, a elección (yo usé el tipo casero blanco de Fargo, que es riquísimo)
- Aceite de oliva para untar el pan
- Manteca para saltear


Preparación
Lavar y filetear (?) los champiñones, cortar el jamón en tiritas y cortar la cebolla en pedacitos adecuados para ser salteada (bueno, no conozco la terminología culinaria...). 
Calentar una sartén mediana, poner manteca y empezar a saltear la cebolla. Al ratito, ponele unos 3 minutos, agregar los champiñones. Hay que revolver constantemente.
A todo esto, empezar a cortar el pan para las tostadas, untarlo con un poquito de aceite de oliva y poner a tostar.
Unos 5 minutos después (soy pésima con los tiempos, ustedes vayan manejándolos), agregar el jamón, dejar un par de minutos más y apagar el fuego. 
Enseguida, y con la sartén aún sobre la hornalla (apagada, pero está caliente), volcar el Quesabores y revolver.


Acomodar las tostadas en el plato mientras manoteamos un puñadito de Quesabores del paquete (es muy rico, inevitable), acomodar la preparación en las susodichas tostadas, descorchar una botella de algo y a disfrutar!

Mencioné que estaba muy rico?

Rápido, fácil y rico. No se puede pedir más.