12 de octubre de 2016

Carta a Lucía del Futuro

En agosto de este año me fui de vacaciones a Londres. No pienso escribir el relato de mis aventuras allá porque PAJA, pero si son ustedes gente curiosa, en este link pueden ver una extensa selección de fotos del viaje. 

Sí les contaré que la ciudad me voló la cabeza a tal nivel que, aún antes de volver a casa, ya había decidido que mis próximas vacaciones las volveré a pasar allá (y por favor, no empiecen con "Pero otra vez al mismo lado? Con tanto que hay para conocer! Y qué vas a hacer tanto tiempo en Londres???" porque ya estoy medio cansada de escucharlo, y de revolear los ojos hasta el infinito cada vez que alguien me lo dice. Mis vacaciones, mi vida, mi plata, mi decisión. Sí? Joya. Sigamos).

Pese a que todos los años me prometo que voy a empacar de manera eficiente, y pese a que sigo el blog de Alejandrita a ver si me inspiro un poco, siempre me llevo una valija llena de cosas que no uso. Porque me pasa que, de un año a otro, me olvido de lo que sucedió en el último viaje, y me da cosa estar llevándome poca ropa, en fin... así que, aprovechando que todavía tenía todo bien fresquito, y que el año que viene me voy a ir al mismo lugar de viaje, me auto-escribí una carta, que será impresa y dejada adentro de la valija; y así, cuando me disponga a llenarla de pelotudeces, tal vez me frene y no lo haga. Tal vez. No puedo asegurar nada. 

He aquí su texto. Tengan en cuenta que a veces me pinta usar el royal we para referirme a mi persona xD


Estimada Lucía del Futuro:

hace una semana volvimos de las maravillosas vacaciones en LondonBaby, y ya estamos planeando volver el año que viene, por lo cual considero pertinente hacerte llegar este mensaje que te será útil para cuando estés armando la valija. Ya sabés lo que la pelotuda de Lucía del Pasado hizo: se llevó una cantidad ridícula de ropa y demás, que luego tuvo que cargar, y que encima le complicó traer cosas desde allá (a ver, no es que no nos trajimos nada, claro. Pero nos podríamos haber traído más, de contar con el espacio necesario).
Así que, para no repetir burradas, vamos a repasar unos puntos (y te conozco, mascarita; sé que llegado el momento de empacar dudarás de estas cosas que te estoy diciendo, y querrás llevar uno y mil "por las dudas", y cualquier cantidad de remeras te parecerá insuficiente. TRUST ME. DON'T.)
1. Está bien llevar ropa para un clima variable, aunque viajemos en verano; eso ya lo aprendimos en Paris, y por las malas. Ahora bien, llevarse cuatro pares de leggins y dos pares más de medias de lycra es de imbécil. Uno, porque no las vas a usar todas, y dos, porque llegado el rarísimo caso de que necesites TANTA cantidad, lavás, o te comprás allá. Un par de leggins sin pie, y un par con pie, más que suficiente.
2. Las remeras. Oh dior, la puta costumbre que tenemos de llevarnos dos remeras para cada día... no lo hagas. Ni siquiera UNA por día es necesaria, si te estás llevando vestidos, genia. Además, again, te vas a comprar allá. H&M y Uniqlo te proveerán.
3. La ropa que no usás acá (o que usás poco, o que sos reticente a usar), menos que menos la vas a usar de viaje. Vas a querer usar sólo lo que sabés que te queda bien, cómodo, que te gusta y que sale lindo en las fotos xD
4. La respuesta a la pregunta "Me estaré llevando poca ropa?" es NO. No Lulaina. De hecho, te estás llevando demasiada. Dejá de agregar pelotudeces.
5. Nunca, nunca jamás, va a suceder que vuelvas TODAS las noches a cambiarte para volver a salir. De hecho, raramente volverás. Llevarse un outfit para cada día es medio de mamerta, pero llevarse uno para cada noche es de pelotuda olímpica.
6. Snacks: sólo una barrita de cereal para el vuelo. Allá hay snacks, y son más ricos que acá. Stevia? 4 sobrecitos, tope. No te hagas, ya sabés que tomás más Gin & T que té...
7. Maquillaje: no sé por qué insistís en llevarte sombras; no las usás acá, menos las usarás de vacaciones. Corrector de ojeras, BB cream y máscara de pestañas es TODO lo que necesitás. No, el gloss tampoco. LEAVE IT.
8. Ésta es polémica, pero dejá la cámara de fotos, el celu es suficiente. Y el cuaderno de viaje, que jamás usás. Para algo existe Evernote. Y las libretitas. Comprate una allá. Y las pulseras. No lleves pulseras.
9. Llevar muchas bolsitas ziploc. Like, 30/40. Y bubblewrap.


Pueden acotar, hacer sugerencias, y también burlarse de mi nula capacidad de empacar de manera eficiente, porque lo merezco.



5 de agosto de 2016

Gotta catch 'em all

Desde hace un par de días, Pokemon Go está disponible en Argentina. Fah, boluda, te despachaste con una primicia, eh... bueno, no sabía de qué otra manera empezar este post.

No creo que esto sorprenda a nadie, pero yo me lo instalé, y ahí estoy, con unos cuantos pokemones en mi haber, y encima la empresa donde trabajo tiene un mural pintado en la puerta que resultó ser una pokeparada. Qué simpático y conveniente. 

Pero el objetivo de estas breves líneas es llamar a la reflexión sobre lo siguiente: 

Por qué la gente es tan chota e intolerante con pelotudeces que EN NADA les afectan?

Veinte millones de posts, tweets y comentarios destacando lo pelotudos que son (somos) los que andamos por ahí atrapando pseudo animalitos virtuales. "La vida real no es el Pokemon, es abrazar a tu familia y a tu perro". WHAT? Pero qué te pensás, pedazo de pelotudo? Que voy a dejar de hablarle a mi vieja porque estoy ocupada revoleando pokebolas? "Si tenés 40 disfrutalos. La generación que tendrá que pagar tu jubilación está cazando pokemon"; a ver, fiera, yo tengo 35, cazo pokemon y aporto a dos cajas jubilatorias: la del Estado y la de contadores. Si alguien está haciendo cajeta el sistema previsional, no soy yo buscando desesperadamente un Pikachu, es este gobierno de mierda que tenemos, en cualquier caso.

Soy una adulta completamente responsable y funcional. Me levanto todos los días para ir a trabajar, cumplo mis obligaciones, pago mi alquiler, expensas y servicios varios, tengo familia y amigos a los que veo todo lo seguido que puedo y creo, en líneas generales, que no soy perjudicial para la sociedad, ni un desperdicio de oxígeno para el planeta. Y no creo que el hecho de que me divierta jugar un rato con el Pokemon Go me convierta en una pelotuda.

"Get a life", dicho por gente que gasta su tiempo en hacer memes y cartelitos para postear en Facebook sobre la falta de vida que tiene la gente que juega al Pokemon...

Te parece una pelotudez el Pokemon? NO TE LO BAJES Y NO JUEGUES. Simplísimo.

Vivan y dejen vivir, señores.

3 de agosto de 2016

La mala educación

Holaquétal, no, no abandoné el blogging, sólo colgué. Mucho. Y hoy vuelvo, como no podía ser de otra manera, para quejarme de algo. Ahí va:

Hoy me tomé el micro al salir del trabajo; se fue llenando bastante, y en un momento, sube una chica con un bebé en brazos. Por supuesto, me paro y le dejo el asiento, cuestión que me costó unos segundos porque venía yo con unos tacos altísimos, para variar, y con bolsas en la mano. Antes de sentarse, la chica a la que yo le había cedido el asiento, se lo cede a su vez a otra chica con otro bebé más pequeño, y dos niños más que la estaban volviendo loca. Esta última dijo "Uff, no no, dejá, sentate vos... bueno, está bien, igual alguien te tiene que dar el asiento", con cara de ojete y mucho énfasis en el "tiene que", y se sentó. 

Alguna de las dos me dijo "Gracias"?

No.

Sí, es obvio que cuando una persona con un bebé (o mayor, o lastimada) se sube al micro, uno "le tiene" que dar el asiento. No hay ninguna ley que así lo diga, que yo sepa, pero es una cuestión de sentido común, educación y decencia. Pero también debería ser obvio que la persona a la que le ceden un asiento, debería agradecer. Estoy hablando de un simple "Gracias", nada más. Una cuestión, también, de sentido común, educación y decencia.

Tener un pibe (o dos, o tres, o un yeso, o ser viejo) no te exime del deber de ser una persona educada.

Me quedé con las ganas de decirle algo, pero no quería llegar con el aura (más) alterada a masajes. 

Qué lleno de gente de mierda que está el mundo.

11 de enero de 2016

Bowie

Mi primera reacción fue una total y absoluta negación. "No puede ser", le dije a mi hermana, que me daba la noticia de la muerte de Bowie. Se lo dije convencida, como si negarlo con la suficiente firmeza fuera suficiente para hacer que no fuera cierto. "Hace tres días salió su disco nuevo", agregué, como para explicarle que, simplemente, era imposible.

Pero era cierto. 

Leí un montón de notas sobre él, y leí cosas que gente que no es periodista, simplemente admiradora, escribió al respecto. Yo no soy (ni fui, ni seré) muy elocuente, o muy capaz de expresar lo que pienso/ siento. Me embrollo, doy vueltas y no termino diciendo ni la mitad de lo que quería. Pero necesitaba escribir algo. Párrafos inconexos, qué sé yo.

Ya dije hasta el hartazgo, incluso en este mismo blog, que probablemente Bowie me cagó la vida amorosa para siempre, gracias a Jareth, the Goblin King. Pocas cosas tuvieron un impacto tan grande en mí como Laberinto.
En pocos meses voy a ser madrina. Es una nena, pero cuando aún no se sabía, mi amiga (la futura madre), me dijo que entre los nombres de varón estaban barajando Tobías. Inmediatamente pensé "Toby! Como en Laberinto!" y me puse a buscar por toda internet onesies rayados rojos y blancos...

Cuando me mudé de la casa de mis viejos, vine a mi depto (por ese entonces casi vacío), con la notebook para escuchar música. Y recuerdo haber puesto Changes, y haber bailado y cantado sola en el medio del living, feliz.

Hace poco salí al balcón a ver el atardecer. Era uno de esos atardeceres rojos, una maravilla. Justo sonaba Where are we now. El momento era tan perfecto que me emocioné hasta las lágrimas.

Creo que eso es todo lo que soy capaz de redactar.

Qué tristeza enorme.
Adiós, David. Pero gracias por dejarnos tu arte.