5 de agosto de 2016

Gotta catch 'em all

Desde hace un par de días, Pokemon Go está disponible en Argentina. Fah, boluda, te despachaste con una primicia, eh... bueno, no sabía de qué otra manera empezar este post.

No creo que esto sorprenda a nadie, pero yo me lo instalé, y ahí estoy, con unos cuantos pokemones en mi haber, y encima la empresa donde trabajo tiene un mural pintado en la puerta que resultó ser una pokeparada. Qué simpático y conveniente. 

Pero el objetivo de estas breves líneas es llamar a la reflexión sobre lo siguiente: 

Por qué la gente es tan chota e intolerante con pelotudeces que EN NADA les afectan?

Veinte millones de posts, tweets y comentarios destacando lo pelotudos que son (somos) los que andamos por ahí atrapando pseudo animalitos virtuales. "La vida real no es el Pokemon, es abrazar a tu familia y a tu perro". WHAT? Pero qué te pensás, pedazo de pelotudo? Que voy a dejar de hablarle a mi vieja porque estoy ocupada revoleando pokebolas? "Si tenés 40 disfrutalos. La generación que tendrá que pagar tu jubilación está cazando pokemon"; a ver, fiera, yo tengo 35, cazo pokemon y aporto a dos cajas jubilatorias: la del Estado y la de contadores. Si alguien está haciendo cajeta el sistema previsional, no soy yo buscando desesperadamente un Pikachu, es este gobierno de mierda que tenemos, en cualquier caso.

Soy una adulta completamente responsable y funcional. Me levanto todos los días para ir a trabajar, cumplo mis obligaciones, pago mi alquiler, expensas y servicios varios, tengo familia y amigos a los que veo todo lo seguido que puedo y creo, en líneas generales, que no soy perjudicial para la sociedad, ni un desperdicio de oxígeno para el planeta. Y no creo que el hecho de que me divierta jugar un rato con el Pokemon Go me convierta en una pelotuda.

"Get a life", dicho por gente que gasta su tiempo en hacer memes y cartelitos para postear en Facebook sobre la falta de vida que tiene la gente que juega al Pokemon...

Te parece una pelotudez el Pokemon? NO TE LO BAJES Y NO JUEGUES. Simplísimo.

Vivan y dejen vivir, señores.

3 de agosto de 2016

La mala educación

Holaquétal, no, no abandoné el blogging, sólo colgué. Mucho. Y hoy vuelvo, como no podía ser de otra manera, para quejarme de algo. Ahí va:

Hoy me tomé el micro al salir del trabajo; se fue llenando bastante, y en un momento, sube una chica con un bebé en brazos. Por supuesto, me paro y le dejo el asiento, cuestión que me costó unos segundos porque venía yo con unos tacos altísimos, para variar, y con bolsas en la mano. Antes de sentarse, la chica a la que yo le había cedido el asiento, se lo cede a su vez a otra chica con otro bebé más pequeño, y dos niños más que la estaban volviendo loca. Esta última dijo "Uff, no no, dejá, sentate vos... bueno, está bien, igual alguien te tiene que dar el asiento", con cara de ojete y mucho énfasis en el "tiene que", y se sentó. 

Alguna de las dos me dijo "Gracias"?

No.

Sí, es obvio que cuando una persona con un bebé (o mayor, o lastimada) se sube al micro, uno "le tiene" que dar el asiento. No hay ninguna ley que así lo diga, que yo sepa, pero es una cuestión de sentido común, educación y decencia. Pero también debería ser obvio que la persona a la que le ceden un asiento, debería agradecer. Estoy hablando de un simple "Gracias", nada más. Una cuestión, también, de sentido común, educación y decencia.

Tener un pibe (o dos, o tres, o un yeso, o ser viejo) no te exime del deber de ser una persona educada.

Me quedé con las ganas de decirle algo, pero no quería llegar con el aura (más) alterada a masajes. 

Qué lleno de gente de mierda que está el mundo.